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Carisma

En los umbrales del siglo IXX y al paso del siglo XX, la espiritualidad salesiana estaba fuertemente centrada en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Agua de Dios, apellidada por el Doctor Adolfo León Gómez “La ciudad del dolor”, a pesar de su desolación por la guerra civil de los Mil Días (18,10,1899- 21,11,1902), también estaba impregnada de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
El Padre Luis Variara se dispuso a asumir esta espiritualidad floreciente en la Iglesia y la propuso a sus dirigidos y dirigidas con una particularidad propia, surgida del dolor y el sufrimiento causado por la enfermedad de la lepra, así lo afirma: “Para El, vuestra enfermedad o la de vuestros padres, ha sido un medio de mostraros su amor, y quiso regalaros con un sello que difícilmente se puede hallar en otra Congregación. Jamás bendeciremos lo bastante a la Divina Misericordia” (Cfr. Epistolario, Mayo de 1918).
El 6 de Junio de 1902, el joven Sacerdote Luis Variara, con el fin de reparar el pecado del mundo, con dos de sus dirigidas espirituales, Oliva Sánchez Correa y Limbania Rojas Pulido, se ofrecieron a Dios durante la Eucaristía como Victimas de expiación por la salvación de los hombres y la entrega al servicio de la caridad hacia los pobres y necesitados, ante este hecho eclesial, prontamente se aumentó el número de las que El llamó “Victimas reparadoras del Sagrado Corazón de Jesús”. Esta propuesta se concretizó con 23 jóvenes cerrándose la lista el 10 de Junio de 1904. Estas fueron las semillas del hoy Movimiento Secular “Padre Luis Variara” y la base fundamental para la fundación del Instituto de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.