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Naturaleza

La presencia de la Hermana sana sin parientes enfermos de lepra, fue prevista por el Fundador, como una necesidad para la expansión y potenciamiento del Instituto en la Iglesia.
Nuestro Instituto fue suscitado en la Iglesia por la acción del Espíritu Santo como singular proyecto de vida consagrada con la finalidad específica de hacer posible la vida religiosa a enfermas de lepra y sanas hijas de enfermos y entregarse al servicio de los pobres. Posteriormente ante la constatación del don vocacional otorgado por el Espíritu Santo también a jóvenes sanas sin parientes enfermos, el Instituto solicitó y obtuvo de la Santa Sede la facultad para “recibir novicias incólumes de la enfermedad o nacidas de parientes sanos” según Rescripto del 31 de Mayo de 1939, nn 55-94.
Somos un Instituto Religioso de Derecho Pontificio, de votos públicos, simples, personales y contemplativo en la acción apostólica. Vivimos en comunidad para realizar una misión: la evangelización de los pobres, prioritariamente los enfermos de lepra, los niños y los jóvenes, con una espiritualidad propia Salesiana Victimal que nos identifica en la Iglesia. El Instituto busca ser signo e instrumento de realización del Reino de Dios que es amor, justicia, paz y liberación.
Somos consagradas que participando del misterio de Cristo estamos llamadas a prolongarlo con nuestro Carisma específico salesiano victimal.
Somos Consagradas, por tanto mujeres de oración, de una oración nueva y renovada de imitación evangélica de Cristo.
Somos apóstoles, es decir, misioneras, enviadas por doquier según el espíritu del Instituto a cumplir la misión de “revelar al mundo el sentido cristiano del dolor”